Trump busca renombrar la inteligencia artificial como «superinteligencia» mediante orden ejecutiva
El presidente Donald Trump emitió una orden ejecutiva que instruye a las agencias federales a reemplazar el término «inteligencia artificial» por «superinteligencia», lo que ha generado reacciones diversas y el acatamiento de altos ejecutivos tecnológicos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una agresiva campaña para rebautizar oficialmente la inteligencia artificial, emitiendo una orden ejecutiva para reemplazar el término «IA» en todas las agencias federales por la frase «superinteligencia» («Super Intelligence» o SI, por sus siglas en inglés).
Esta ofensiva lingüística surge tras el discurso de Trump ante las Naciones Unidas, donde argumentó que «el uso de la palabra artificial hace que la inteligencia parezca falsa». Al catalogar las preocupaciones sobre la seguridad de la IA como exageradas, Trump ha abogado por acelerar el desarrollo, desestimando los debates de la industria sobre regular el ritmo de avance de los modelos de frontera e instando a la rápida construcción de centros de datos.
El cambio de nomenclatura federal entra en vigor
Tras la orden ejecutiva que prohíbe el uso de «IA» siempre que sea posible, las dependencias administrativas han adaptado con rapidez sus comunicaciones públicas y los nombres de sus organismos:
- El US Center for AI Standards and Innovation (CAISI) —que ya era un cambio de nombre del AI Safety Institute— pasó a llamarse Center for Advancing Innovation and Standards for Super Intelligence (CAISSI).
- El Departamento de Justicia modificó comunicados de prensa, reclasificando un caso sobre subidas automatizadas de canciones entre 2017 y 2024 como «fraude de streaming musical asistido por superinteligencia».
- Trump intensificó su retórica el jueves, advirtiendo: «¡La Casa Blanca considera que cualquiera que use el término "inteligencia artificial", en lugar del nuevo término más preciso y ampliamente aceptado, "superinteligencia", es EL ENEMIGO!».
Al mismo tiempo, Trump ha comenzado a utilizar «artificial» como un término peyorativo generalizado, dejando de lado su habitual frase «fake news media» en favor de «medios artificiales», y calificando las preocupaciones sobre la inflación durante un mitin de campaña como «simplemente artificiales».
Líderes tecnológicos se alinean
Destacadas figuras de Silicon Valley se han alineado públicamente con el cambio de terminología impulsado por la Casa Blanca:
- Elon Musk anunció planes para cambiar el nombre de SpaceXAI a SpaceXSI.
- Jeff Bezos expresó su respaldo al cambio de denominación, afirmando que «artificial no es algo muy halagador».
- Jensen Huang, CEO de Nvidia —a quien Trump llamó recientemente en directo desde el escenario durante un discurso en el que sostenía que los robots no tomarán el control—, ha adoptado el término.
- Sam Altman elogió la formulación, aunque confirmó que OpenAI conservará su nombre corporativo.
Confusión en la industria y obstáculos legales
El decreto del gobierno genera una notable confusión en los marcos técnicos y legales. En las ciencias de la computación, el término «superinteligencia» —popularizado en el libro de Nick Bostrom de 2014— ha descrito históricamente una etapa hipotética en la que el intelecto de las máquinas supera con creces las capacidades cognitivas humanas en prácticamente todos los ámbitos, en lugar de referirse a la automatización rutinaria o a los modelos de la generación actual. Al utilizar «superinteligencia» como una etiqueta general, herramientas de software más antiguas y sistemas algorítmicos cotidianos quedan ahora englobados bajo el mismo apelativo.
Además, la orden ejecutiva enfrenta limitaciones evidentes. La Casa Blanca no puede obligar al Congreso a modificar su terminología. La legislación vigente, incluida la emblemática ley Take It Down Act promulgada por Trump, ya codifica la frase «inteligencia artificial» en el marco jurídico, término que los abogados del gobierno deben seguir citando en los expedientes judiciales. Mientras tanto, legisladores que presionan por una supervisión más estricta —como el senador Bernie Sanders, quien copatrocinó la ley Ban Artificial Superintelligence Act— ya emplean la definición tradicional de superinteligencia para enfocarse en sistemas de frontera de alto riesgo, lo que prepara el terreno para interpretaciones legales contradictorias.


