AI RACE— La carrera de la IA
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Seis tecnologías emergentes en la búsqueda de la inmortalidad cognitiva

Tecnólogos y neurocientíficos exploran trasplantes de cabeza, clones mentales de IA e interfaces biohíbridas en un esfuerzo por preservar la conciencia humana más allá de la muerte biológica. Aunque surgen beneficios médicos a corto plazo, se estima que la verdadera emulación del cerebro completo tardará al menos un siglo.

15/10/2026, 16:00
6 công nghệ nổi bật trong nỗ lực hiện thực hóa sự bất tử của tâm thức

La cuestión de la identidad humana ha estado ligada durante mucho tiempo al órgano de tres libras dentro del cráneo humano, que contiene miles de millones de neuronas y billones de conexiones sinápticas. Mientras que la continuidad cognitiva mantiene nuestro sentido del yo a través de décadas de envejecimiento, la muerte pone fin inevitablemente a ese proceso biológico. Ahora, un círculo creciente de investigadores y tecnólogos —a menudo denominados "salvadores de mentes"— investigan si la ciencia moderna puede extender, preservar o cargar la conciencia.

Un examen de la investigación actual destaca seis enfoques tecnológicos distintos que aspiran a lograr la inmortalidad cognitiva, que van desde herramientas prácticas a corto plazo hasta bioingeniería especulativa.

1. Trasplantes de cabeza y reconexión espinal

El concepto de injertar una cabeza humana en un cuerpo donante ha persistido desde 1970, cuando el neurocirujano Robert White trasplantó la cabeza de un mono rhesus en la Case Western Reserve University. Aunque el mono sobrevivió durante horas y movió los ojos y la boca, carecía de control corporal debido a los nervios espinales cortados.

El polémico cirujano italiano Sergio Canavero ha defendido durante mucho tiempo el trasplante de cabeza humana. Canavero fue coautor recientemente de un estudio en la revista PLOS One junto con investigadores del Sklifosovsky Research and Clinical Institute for Emergency Medicine de Moscú. En el experimento, el equipo cortó las médulas espinales de tres cerdos y las volvió a unir utilizando un sellador quirúrgico químico, informando que los animales recuperaron la capacidad de pararse y caminar de manera inestable.

A pesar de estas afirmaciones, la comunidad científica en general se mantiene escéptica. Grégoire Courtine, especialista en rehabilitación espinal de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne en Suiza, descartó el concepto por completo, señalando que ninguna tecnología existente es capaz de lograr un trasplante de cuerpo humano funcional.

2. Clones mentales de IA y avatares generativos

En lugar de preservar el tejido físico, algunos miran hacia el software. En 2014, la ejecutiva de biotecnología Martine Rothblatt propuso los "mindclones" (clones mentales): avatares digitales conscientes construidos a partir de datos personales como diarios, grabaciones e historiales de redes sociales.

Hoy en día, plataformas comerciales como StoryFile, Afterlife AI y Synthesia ofrecen software para el consumidor que convierte datos personales en bots conversacionales y avatares de video. Los influencers los utilizan para delegar la creación de contenido, mientras que las familias los emplean para conservar recuerdos digitales interactivos de familiares de edad avanzada. Durante un evento de 2025 en UCLA titulado "The Bridge to Humanizing AI", Rothblatt demostró a "Marvatar", un avatar digital que copresidió discusiones junto a su yo físico.

Sin embargo, estos avatares siguen siendo una imitación avanzada en lugar de seres conscientes. Los neurocientíficos aún carecen de una definición clara o una prueba empírica para la autoconciencia subjetiva, lo que deja en debate si un avatar podrá alguna vez experimentar una conciencia real.

3. Cerebros incorpóreos en perfusión de soporte vital

Sostener cerebros biológicos extraídos en entornos de fluidos artificiales ha llegado a los laboratorios del mundo real. La startup Bexorg ha mostrado cerebros humanos obtenidos de donantes de órganos, manteniéndolos en contenedores utilizando sangre artificial rica en oxígeno.

Según el CEO de Bexorg, Zvonimir Vrselja, la utilidad principal de estos cerebros humanos intactos y metabólicamente activos es la realización de pruebas farmacéuticas, ofreciendo un banco de pruebas más confiable para compuestos contra el Alzheimer que los modelos animales. La empresa enfatizó que la actividad eléctrica coordinada está ausente en estos cerebros, lo que descarta la conciencia; los investigadores también administran el anestésico propofol como medida de seguridad. Actualmente, tales sistemas pueden mantener los cerebros incorpóreos funcionando metabólicamente durante aproximadamente 24 horas, y la empresa aspira a extender ese plazo a dos semanas.

4. Reemplazo gradual de tejido cerebral

En lugar de reemplazar todo el cuerpo o construir un clon externo, otro enfoque implica reemplazar el tejido neural desgastado pieza por pieza. En 2026, la Advanced Research Projects Agency for Health (ARPA-H) de los Estados Unidos respaldó este concepto asignando hasta 175 millones de dólares a FRONT (Functional Repair of Neocortical Tissue).

La iniciativa está dirigida por el neurocientífico Jean Hébert, quien detalló el reemplazo celular gradual en su libro de 2020 Replacing Aging. El objetivo clínico formal del programa es la ingeniería de corteza cultivada en laboratorio para revertir el daño por accidentes cerebrovasculares en un cronograma de desarrollo de cinco años. Sin embargo, la visión más amplia de Hébert exige la fabricación de tejido precursor neocortical de tipo embrionario para ser injertado gradualmente en cerebros adultos, permitiendo que las redes cerebrales restantes tengan tiempo de integrarse sin reiniciar los recuerdos o la identidad. El investigador de células madre de Stanford University, Marius Wernig, confirmó el interés específico de ARPA-H en fragmentos de corteza complejos y funcionales, en lugar de tipos de células aisladas individuales.

5. Emulación del cerebro completo y conectómica

La hipótesis de la carga mental se basa en la conectómica: la creencia de que los recuerdos e identidades individuales están codificados en el diagrama de cableado completo del cerebro. El neurocientífico de Princeton, Sebastian Seung, ayudó a validar las técnicas de mapeo del conectoma al participar en un esfuerzo que mapeó con éxito 139,255 neuronas y aproximadamente 55 millones de sinapsis en el cerebro de una mosca de la fruta, utilizando cortes de microscopía electrónica y software de análisis de imágenes.

Lograr la misma hazaña para un cerebro humano —permitiendo una mente digital ejecutada en un servidor— sigue estando fuera de alcance. Una encuesta de 2025 realizada a 312 neurocientíficos y publicada en PLOS One estimó que la emulación del cerebro completo no será técnicamente factible hasta al menos el año 2125.

Anticipándose a ese futuro lejano, empresas como Nectome y Sparks Brain Preservation ofrecen servicios de fijación química para estabilizar el tejido neural humano inmediatamente después de la muerte. Ambas firmas han explorado la posibilidad de asociarse con personas con enfermedades terminales que utilizan la ayuda médica para morir en los 13 estados de EE. UU. y Washington, D.C. donde la práctica es legal, con el objetivo de preservar instantáneamente la arquitectura neural en el momento exacto del deceso clínico. Ambas compañías informan que aún están esperando a su primer cliente bajo estos programas.

6. Interfaces biohíbridas y neocórtex sintéticos

Una vía final combina la biología con el hardware informático. El futurista Ray Kurzweil ha argumentado que la inteligencia humana podría expandirse conectando cerebros biológicos a un "neocórtex sintético" basado en la nube.

En 2024, Science Corporation, con sede en California, desarrolló una interfaz cerebro-computadora biohíbrida cultivando células nerviosas vivas directamente sobre un microchip. Al colocarse en un cerebro animal, estas células cultivadas desarrollaron axones que se integraron en las vías neuronales del huésped, estableciendo una comunicación bidireccional de computadora a cerebro. El CEO de Science Corporation, Max Hodak, sugirió que tales interfaces podrían dirigir la producción de dopamina para tratar la enfermedad de Parkinson, o servir como una vía craneal externalizada que conecte los sistemas neuronales humanos con la informática externa.

La startup en fase de sigilo Eightsix Science, fundada por Daniel Burger, persigue un método híbrido: reemplazar gradualmente las neuronas biológicas con hardware biohíbrido mientras se mantiene al huésped funcional. Burger sostiene que las cargas de software simuladas nunca serán conscientes, argumentando en cambio que la migración gradual al hardware es el único camino viable para la persistencia humana no biológica.

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